Desde que tengo uso de razón, me ha gustado relacionarme, conocer gente, hacer amigos, acorde al momento en el que vivo.
Hace algunos años descubrí una de las mejores formas de encontrar a personas que comparten los mismos intereses, inquietudes y motivaciones: las redes sociales.
Tuve la suerte de poder registrarme en Hotmail en el año 1995, cuando aún era fácil adquirir una dirección de correo con tu nombre verdadero; sin números, sin caracteres extraños, sin «nicks». En 2020 me hackearon la cuenta y la perdí definitivamente.
Fue en 1997 cuando le encontré un beneficio real: debido a la distancia que me separaba de familia y amigos (España-Venezuela) y con el ya fallecido y sustituido Messenger, las comunicaciones eran en tiempo real. No tenía que esperar dos meses a que llegara respuesta a una carta; el contacto era inmediato, y desde la distancia daba clases de usabilidad a familiares y amigos para que esa comunicación se mantuviera en el tiempo. Así pude conservar la cercanía con quienes estaban a miles de kilómetros.
En 1998 utilicé lo que por aquel entonces se llamaba «Línea de amigos» para conocer gente diferente a mi entorno más cercano. No era más que una red social telefónica, pero allí conocí a una de las personas más importantes de mi vida: mi compañero de vida y padre de mis hijos.
Por todo lo anterior, he tenido la motivación suficiente para dedicarme a esto: las comunicaciones, las relaciones y la interactividad entre personas —y hoy entre personas y empresas— son cada vez más importantes. Esto es en lo que consiste el marketing actual: más que vender un producto o un servicio, se trata de dar a conocer sus beneficios a través de la experiencia compartida.
Estudié publicidad, y ahí descubrí uno de los sectores más atractivos, tanto para quien lo hace como para quien lo recibe. Con el nacimiento de Facebook —reconozco que al principio fui un poco reacia—, se abrieron nuevas oportunidades en las comunicaciones interpersonales que, una vez dentro, me atraparon. Desde entonces he estado presente en las redes sociales más importantes, y me doy cuenta de que mi nombre, mi vida y mi entorno tienen un significado especial gracias a ellas.
A lo largo de los años he estado detrás de varios proyectos que comparten el mismo hilo conductor, acercar la tecnología a las personas: la revista digital Padres y Madres de Hoy (2017), sobre tecnología y actualidad para familias; DIGITALIZANDO (2018), un podcast en el que contamos a personas y empresas las claves de la digitalización.
Permanezco en formación continua, porque «si te atreves a enseñar, nunca dejes de aprender». Hoy la tecnología avanza más rápido de lo que podemos asimilarla, y tanto la automatización como la inteligencia artificial son ya herramientas imprescindibles para crecer. Quien no aprenda a integrarlas en sus flujos de trabajo se queda atrás, y es precisamente en eso en lo que hoy centro mi trabajo: ayudar a personas y negocios a dar ese paso, con herramientas digitales, marketing e IA aplicados de forma práctica, sin tecnicismos.
Si te interesa conocer mi experiencia profesional, visita mi perfil en LinkedIn. Si quieres aprender sobre herramientas digitales, marketing e IA en el día a día, sígueme en X, TikTok o Instagram.
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